COLECTIVO de PROFESORADO

El grupo de profesorado conformado por maestras y maestros, equipos directivosy profesorado de universidad, de diferentes comunidades autonómas de España (Andalucía, Valencia, Aragón, Castilla y León, País Vasco, La Rioja) se reunen a lo largo de todo el año, siguiendo la planificación consensuada a inicios de curso.
 
Son momentos de encuentro donde este profesorado comparte los distintos proyectos de aula, las distintas acciones y las dudas en los procesos de enseñanza y aprendizaje, siempre a la luz de los fundamentos teóricos y de los principios , el resto del grupo va aportando posibles mejoras desde la crítica constructiva. 
Cada grupo de su comunidad autónoma se reúne una vez al mes y trimestralmente se reúnen todos los grupos, vía online. Actualmente, debido a la situación de la COVID-19 las reuniones son virtuales.  
Hemos asumido y defendemos el proyecto educativo democrático que emana de los Derechos Humanos (1948) y de los Derechos de la Infancia (1989), de ahí que nuestra preocupación sea saber qué necesita aprender nuestro alumnado y cómo debemos enseñarlo. Este es nuestro sentido del currículum escolar y, para nosotras y nosotros, esto no es sólo una cuestión académica, sino ética, porque no tiene que ver sólo con los contenidos curriculares, sino, también, con lo que nos vamos configurando a través de los mismos. De ahí que afirmemos que la doble finalidad de la escuela pública sea aprender a pensar y aprender a convivir a través de los sistemas de comunicación, de las normas y valores que establezcamos democráticamente y se vivan en nuestras clases.
 
Sustentamos nuestra práctica en los siguientes principios: el respeto a las peculiaridades del alumnado (todo el alumnado es competente para aprender: proyecto confianza), la construcción del conocimiento de manera social a través del trabajo cooperativo (proyectos de investigación), convertir nuestras aulas como si fuese un cerebro (el contexto es el cerebro: zonas de desarrollo y aprendizaje. Proceso lógico de pensamiento), las relaciones interpersonales entre familias, profesorado y alumnado y la mejora de la calidad de vida en la clase (calidad de la enseñanza: democracia en las aulas) y el respeto a la diferencia como valor (las diferencias étnicas, de religión, de hándicap, de procedencia, etc., mejoran los procesos de enseñanza y aprendizaje). Sólo así, pensamos, podremos hacer de nuestra clase una comunidad de convivencia y aprendizajes.